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Consejos oculares

Fotografía de Óptica Brigantium

Revisiones oculares en adultos

Lo ideal es realizarse una revisión ocular una vez al año. En esta revisión, el profesional le realizará una serie de pruebas que pueden incluir: comprobación del movimiento ocular, visión periférica, comprobación del estado general de los ojos y graduación de la vista.

Las revisiones oculares rutinarias garantizan una buena visión y unos ojos sanos. Antes de la revisión, el profesional de la visión le preguntará sobre su salud y sus antecedentes familiares, si ha tenido algún problema en los ojos y sobre cuál es su trabajo y su estilo de vida.

En estas revisiones preventivas se pueden detectar los primeros indicios de problemas o enfermedades oculares, lo cual permite que sea derivado al profesional oftalmológico que podrá aplicar rápidamente un tratamiento a la mayoría de los problemas. Las revisiones oculares también pueden revelar otras enfermedades graves (y en ocasiones ocultas) como hipertensión, diabetes, inflamaciones e infecciones.

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Revisiones oculares en niños

Se recomienda que todos los niños se sometan a una revisión ocular a la edad de 4 años. Si bien, en caso de que existan antecedentes familiares de enfermedades oculares, la recomendación es que se les realice dicha revisión a los 3 años. Ya que uno de cada cuatro niños de edades comprendidas entre los 5 y los 12 años tiene un problema de visión no diagnosticado que puede afectar a su rendimiento escolar. Puesto que los niños normalmente no tienen forma de saber si ven mal, detectar estos problemas es mucho más difícil.

Signos que indican que su hijo podría tener un problema de visión:

  • Tener un nivel de lectura inferior al que le correspondería por su edad.
  • Entornar los ojos, frotárselos o parpadear excesivamente.
  • Tener problemas para ver la pizarra en el colegio.
  • Utilizar el dedo como marcador durante la lectura.
  • Cerrar o taparse un ojo para enfocar.
  • Colocarse el material de lectura muy cerca del rostro.